Entrar en un hospital, aunque solo sea para una consulta rutinaria, es para una gran cantidad de personas una acción que desearían evitar a toda costa. Un lugar en el que lo más probable es que salgas con algún virus que no tenías, al que en los últimos años se le está dando un toque de color para evitar que nuestra mente piense en cosas negativas nada más atravesar la puerta.