Una impresionante obra realizada por la artista australiana Meredith Woolnough, en la que homenajea a la naturaleza utilizando para ello una técnica en la que se encuentran entrelazadas dos labores tan diferentes como la pintura y el bordado. Dos procesos, que juegan un papel fundamental en su obra, con los que consigue reproducir a la perfección detalles tan complicados como los nervios de las hojas de los árboles.