Ilustraciones, que hacen las delicias de pequeños y mayores, gracias a sus simpáticos protagonistas y la cercanía de su creador. Unos pequeños seres, nacidos en la imaginación del artista David Zinn a los que podemos encontrarnos en cualquier rincón de la ciudad universitaria de Ann Arbor, interactuando de forma muy inteligente con los objetos, plantas, mobiliario urbano e incluso el mismo asfalto que recubre las calles.